La Biblia Reina Valera

Mateo 20

Mateo

Indice

Capítulo 21

1

 

 Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Bethfagé, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos, 

 

 


2

 

 Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y traédme los. 

 

 


3

 

 Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará. 

 

 


4

 

 Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: 

 

 


5

 

 Decid á la hija de Sión: He aquí, tu Rey viene á ti, Manso, y sentado sobre una asna, Y sobre un pollino, hijo de animal de yugo. 

 

 


6

 

 Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesús les mandó; 

 

 


7

 

 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos. 

 

 


8

 

 Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. 

 

 


9

 

 Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 

 

 


10

 

 Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo. ¿Quién es éste? 

 

 


11

 

 Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. 

 

 


12

 

 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas; 

 

 


13

 

 Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. 

 

 


14

 

 Entonces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. 

 

 


15

 

 Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y á los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 

 

 


16

 

 Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? 

 

 


17

 

 Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad, á Bethania; y posó allí. 

 

 


18

 

 Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre. 

 

 


19

 

 Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más para siempre nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 

 

 


20

 

 Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera? 

 

 


21

 

 Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera: mas si á este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho. 

 

 


22

 

 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. 

 

 


23

 

 Y como vino al templo, llegáronse á él cuando estaba enseñando, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo. ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dió esta autoridad? 

 

 


24

 

 Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra, la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. 

 

 


25

 

 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? 

 

 


26

 

 Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen á Juan por profeta. 

 

 


27

 

 Y respondiendo á Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago esto. 

 

 


28

 

 Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña. 

 

 


29

 

 Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fué. 

 

 


30

 

 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué. 

 

 


31

 

 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. 

 

 


32

 

 Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. 

 

 


33

 

 Oíd otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos. 

 

 


34

 

 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos. 

 

 


35

 

 Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. 

 

 


36

 

 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera. 

 

 


37

 

 Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo. 

 

 


38

 

 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad. 

 

 


39

 

 Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 

 

 


40

 

 Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores? 

 

 


41

 

 Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos. 

 

 


42

 

 Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta fué hecha por cabeza de esquina: Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos? 

 

 


43

 

 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de él. 

 

 


44

 

 Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 

 

 


45

 

 Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. 

 

 


46

 

 Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta. 

 

 


Mateo 22

 

 

 

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